Auténtico Muradas

Published by admin on July 18th, 2012 - in Proyectos, Uncategorized

Texto: Sol Dellepiane A.
Fotos: Arq. Daniela Mac Adden


Cada encargo es un desafío. Esta vez el reto consistía en seguir sorprendiendo a una persona a quien ya se le habían resuelto su casa anterior —que se vendió puesta— y una obra de índole comercial. De la afinidad entre ambos, de la capacidad del arquitecto para interpretar y ejecutar los deseos de su comitente, es prueba la acumulación de demandas. Y el objetivo volvió a cumplirse. Casi sin prerrogativas, con verdadera vía libre para crear, Jorge Muradas diseñó un nuevo departamento para este cliente que, obra tras obra, multiplica su confianza en él. Y, una vez más, salió airoso. “Como nos conocemos mucho, salvo que quería un buen vestidor y algún otro detalle, tuve carta libre para hacer este trabajo”, cuenta Muradas, un profesional del que a esta altura los lectores de D&D no necesitan presentación. El hecho de que la casa anterior se hubiera vendido con todos los muebles, multiplicó la libertad para crear y elegir: se necesitaba absolutamente todo, y todo podía pensarse a medida.

A su acostumbrada ductilidad en el manejo espacial, entonces, se sumó esta familiaridad con los gustos de este hombre soltero que volvía a preferir como lugar de residencia el centro de Quilmes —tierra compartida ya que, nacido, criado y con la mayoría de su vida transcurrida  allí, Muradas siempre lo considerará su lugar en el mundo aunque recientemente se haya mudado a Buenos Aires; de hecho su local de decoración Acento, proveedor de la mayoría del equipamiento de esta obra, tiene su sede en dicha localidad—.

El departamento en cuestión no presentaba una arquitectura llamativa, lo cual habilitó al arquitecto a reconstruir íntegramente la planta con que se encontró al llegar. “El ochenta por ciento de los muros se tiraron para dar unidad a los espacios que eran mucho más compartimentados. Atendiendo a las necesidades del cliente, de los tres ambientes que conformaban el área social, se hizo un gran espacio continuo. Además unificamos el cielorraso por debajo de las vigas; ahora está como flotando, no toca las paredes, y le dimos una iluminación especial. Se cambiaron todas las carpinterías para que las ventanas fueran más grandes. Utilizamos un revestimiento en madera pintada del mismo color que las paredes, a la manera de cajas o pórticos para contener cortinas y demás. Ese recurso se usó en todos los ambientes”, señala Jorge. El piso también es igual en todo el departamento, incluso la cocina. Y es que esta unificación del espacio a través de un continuum de revestimientos que genera una caja idéntica en toda la casa es una de las marcas de autor más fuertes de la arquitectura interior de Muradas.

En general estas cajas son neutras, y esta obra no es la excepción. El color elegido para los muros, las mentadas estructuras que rematan las aberturas y otros elementos, es un gris que tiende al cemento. Ese tono acompaña íntegramente el recorrido del departamento, desde la zona más pública hasta el dormitorio principal, donde se replica hasta en el respaldo de la cama y la blanquería, pasando por la cocina y los baños, donde se reproduce en un Corian de tono idéntico. Un verdadero trabajo de amalgama de materiales y texturas a través del color: yeso, maderas y los sintéticos de las tecnologías más eficientes fundidos en una misma tonalidad para generar un efecto de homogeneidad de una notable coherencia y de una indiscutible elegancia. Los hábitos del dueño de casa también fueron considerados al milímetro. “Esta persona hace mucha vida social, le gusta ver películas, es fanático de la música y tiene un muy buen equipo. Muchas veces trabaja desde su casa, con lo cual pensamos muy bien el escritorio. También le gusta comer en la cocina, entonces hicimos esa gran isla con banquetas”, puntualiza Muradas. Y completa la ficha técnica con otros rasgos generales de la obra: “Se eliminaron muchas puertas, solo quedaron las necesarias, la cocina quedó visualmente integrada a la zona de comedor. Se logró una circulación en varios sentidos. En realidad el concepto es como de loft adaptado, conespacios más abiertos”.

La recepción no fue el único lugar donde se demolieron paredes para agrandar espacios. Lo mismo sucedió en la zona de la cocina, donde el lavadero y el cuarto de servicio aportaron sus metros a este ambiente esencial de la casa que prescindía de ellos (en rigor un nuevo lavadero fue instalado en el amplio balcón de servicio). Y también en el corazón íntimo de la vivienda, donde varios dormitorios se fundieron en una gran suite, con un baño y un vestidor que honraron esta exigencia inicial casi única. Lujos que puede darse una persona que vive sola en casi 220 metros cuadrados, claro está. El resultado, en palabras del arquitecto: “contemporáneo y masculino”. En las nuestras, virtuosismo espacial que se percibe natural a fuerza de un minucioso esfuerzo de diseño, que no se ve pero representa un valor intangible del trabajo. O, dicho más breve, un auténtico Muradas.

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