Punto exacto de equilibrio

Published by admin on July 25th, 2012 - in Proyectos, Uncategorized

Los elementos que aguardaban a María Silvia Loitegui no podían ser más seductores: un matrimonio joven, una planta de diseño noble, y “muchas piezas preciosas entre las que se contaban algunos muebles provenientes de sus familias de origen, otros de trazo contemporáneo y una naciente colección de obras de arte construida con muy buen criterio”, recuerda la decoradora desde el living que ella misma ideó junto con los dueños de casa.

En verdad, Loitegui era responsable de parte de ese patrimonio ya que fue ella quien, junto a la propietaria, recorrió un sinfín de tiendas y empresas para redactar una lista de bodas ciertamente atípica. “Este es un trabajo que comencé a desarrollar para hijas de amigas que, al momento de su casamiento, querían diseñar una lista de regalos adecuada a sus necesidades”, explica a D&D, revista de decoración.

De la mano de aquellas jóvenes novias, la decoradora fue logrando lo imposible: que aquellos regalos no fueran siempre los mismos. “Cada una de ellas desplegaba por diversas firmas de la ciudad, una serie de pocos pero muy bien elegidos muebles o elementos de decoración para determinado espacio de sus futuras casas”, completa. De este modo, cada pieza partía de una necesidad y, sobre todo, se enlazaba con otras en función de un proyecto de arquitectura interior que la contemplaba.

El procedimiento volvió a aplicarse en este caso. Y contó con un plus: “Tenemos una completa sintonía estética y la mayor confianza, de modo que fue una relación que se alimentaba mutuamente”, apunta Loitegui ante el pleno asentimiento de la propietaria.

Y ahora es ella quien toma la palabra para desandar las particularidades de este proyecto desde el inicio. “En el momento de buscar nuestra casa teníamos en claro que necesitábamos un espacio de mucha luz que se localizara en este barrio”, comienza. Refiere a una calle tradicional de la ciudad en la que, a estas horas de la primera tarde, la luz está en todas partes.

Estos requisitos previos no eran caprichosos. Las casas de origen de ambos se caracterizaban por una muy buena iluminación que, con el tiempo, se les volvió necesaria. “Nuestras familias casualmente residían en esquinas y estábamos muy habituados a esa presencia de la claridad”, explica.

De este modo, salieron a recorrer alternativas. Y fueron muchas las que visitaron. “Vimos varios departamentos pero siempre sucedía que podían tener una buena planta, podían ubicarse en la zona que nos interesaba, podían tener inmejorables dimensiones, pero la iluminación determinaba la decisión”, recuerda en la nota con D&D, revista de decoracion.

Así fue como la espera supo premiarlos, y llegaron a este piso en el que la charla fluye. “Llegamos y los dos sentimos que podía ser el indicado”, apunta. Méritos no le faltaban: se encontraba en buen estado y la distribución de los espacios parecía haber sido trazada para ellos y sus necesidades. Además, claro, era todo luz.

“Por eso, el trabajo no fue de intervención estructural sino que nos dedicamos a recuperar los maravillosos pisos originales de roble de Eslavonia y pintamos íntegramente”, retoma la decoradora. Loitegui explica que, en ese momento, trazaron en detalle el proyecto de decoración de cada uno de los ambientes de modo de confeccionar, en paralelo, la lista de casamiento que contemplase cada mueble y cada objeto.

“La idea central de la propuesta fue crear una casa clásica pero con un giro joven que expresara lo que representa este matrimonio”, asegura la diseñadora.

La premisa puede verse claramente en el living, donde conviven sofás de diseño contemporáneo tapizados en lino junto a dos silloncitos antiguos heredados de la familia; o mesas laqueadas en negro, con otra de caña malaca que incluye un revistero. Todo, bajo la mirada de una litografía que reproduce a Juanito remontando un barrilete, de Antonio Berni.

El comedor, por su parte, es la expresión acabada de este punto de equilibrio entre dos lenguajes: una caja negra en la que se reúnen las funciones sociales de un espacio de recepción formal junto con la biblioteca personal que invita a la lectura íntima. “Para este espacio elegimos un juego de espejos circulares, un biombo antiguo, la araña y las sillas que tapizamos en rafia adelante y con un género francés para el respaldo”, señala Loitegui.

La recorrida central remata en el comedor diario, diseñado con reminiscencias de un bistró francés en el que destacan un sofá capitoné, una mesa con pie antiguo y tapa de mármol, distintas sillas Thonet y una araña de hierro y cristal.

Así, una y otra vez, aquí y allá también, muebles y objetos con una historia añeja se enlazan con otras piezas de trazos actuales en una comunión en la que nadie pierde protagonismo. El resultado, un retrato personal y delicado de una pareja joven que reúne la tradición de sus antepasados y la audacia de su tiempo.


One Response

  1. Cleo B Sousa says:

    #lujo Trabajo muy de buen gusto y elegante. Felicitaciones y continuar con éxito

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