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Al estilo de Alfred Fellinger

Texto de Sol Dellepiane A.


Remera negra con loguito colorado, pantalón negro, las zapatillas del visto bueno en charol de los mismos colores. Desde una fiesta de gala de DArA (Decoradores Argentinos Asociados), en que las estrenó con smoking de Martín Churba y un broche colorado diseñado para la ocasión por Celedonio Lohidoy, no había vuelto a usar las Nike hasta el día de la entrevista. Esta vez, por partida doble, Alfred Fellinger da la nota. ¿O será siempre así? Sí. Alfred siempre da la nota.

La vida del nuevo milenio
Podemos aventurarnos a decir que cada quien elige la vida que tiene. No todo el mundo estará de acuerdo. Lo que nadie puede discutir, es que quien arma su autobiografía, lo hace como quiere. Fellinger decide que la suya empiece el 6 de diciembre del año 2000. Ni un día antes, ni uno después. “Lo de antes, ya lo conté muchas veces”. Y Alfred, es bueno que lo vayamos sabiendo, se permite muchas cosas… mas no aburrir.

Milenio nuevo, vida nueva para él. ¿Cuál es la luna que marca el inicio de este calendario unipersonal? Nada menos que un viaje, en este caso a la tierra de sus ancestros alemanes. “Decidí partir a Europa. Pensé que me iba a ir brutal, pero al principio me tocaron unos meses de trabajo en una tienda donde los muebles eran realmente horribles. Después, por conexiones (tengo que nombrar a Mónica Melhem y Leon Churba), tuve la suerte de conocer a Mariana De Padova, que maneja la empresa familiar, una de las colecciones de muebles más importantes en el mundo. Luego de varios encuentros en Milán, firmamos un contrato por el que fui representante de De Padova en Alemania durante tres años.”

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Con acento italiano

Published by admin on May 4th, 2012 - in Proyectos, Uncategorized

Nota publicada en la edición 128 de la revista D&D

Una casa centenaria cambia y permanece

Arquitecto. Académico. Diseñador. Fundador de DarA. El universo de Germán Carvajal se ve plasmado en su propia casa, donde se exhibe la esencia de su talento.

“He vivido aquí durante 24 años y la arreglé el año pasado para ponerla en condiciones”, comienza, y de inmediato se corrige: “La rehice”.
Carvajal se graduó como arquitecto en la Universidad de Buenos Aires en 1976, y ese año ya estaba dictando clases en la misma institución de la mano de César Jannello. Una década después se convirtió en socio fundador y presidente de DarA y también en integrante de la comisión directiva de la Asociación Amigos del Museo de Arte Moderno. El nuevo siglo lo alentó a exponer sus diseños: la muestra “Construcciones” marcó un hito en su carrera en 2005. Y desde 2008 colabora con la comisión directiva de Basta de Demoler, la organización no gubernamental más activa en defensa del patrimonio arquitectónico de la ciudad. Luego llegó el premio del CAYC, organizador de la Bienal de Arquitectura, a la trayectoria en Diseño de Interiores.
Un concepto y un compromiso evidenciado en cada rincón de esta propiedad construida hace cien años como casa de renta: “El departamento tiene un charme muy especial porque recrea el espíritu italianizante de las casa chorizo, tan típicas de la ciudad de Buenos Aires en su época de mayor y mejor desarrollo arquitectónico”, destaca Carvajal.
El edificio fue diseñado por los arquitectos Anfossi y Rivarola. Y este no es un dato menor: “Mi casa anterior fue también diseñada por Anfossi y lo que más me gusta de su trabajo es la sucesión de los espacios que se abren unos sobre los otros, todos a los patios y al exterior, provocando una sensación de continuidad y transparencia, por llamarla de algún modo, que evoca la “enfilade”, típica de la arquitectura clásica europea que tan magistralmente registra OrsonWelles en la escena final de ‘El Ciudadano’. Eso es lo que quise enfatizar”.
Y no es todo. Otro elemento que se protegió fue “una sencillez muy propia de la arquitectura rural italiana que la casa evoca, sobre todo en su parte privada”.
”Con estas condiciones, la idea fue actualizarla sin que perdiera su espíritu. El proyecto no buscaba modernizar la edificación, sino que quería mantener el encanto original actualizando la arquitectura.”
Como ejemplo de esta diferencia, de este matiz, aparecen los tragaluces que incorporó y recorren la extensión del pasillo, o la nueva vida que adquirieron los revestimientos originales, o los artefactos de los baños.
En esencia, la casa se conservaba en un estado envidiable aunque, lógicamente, marcada por el tiempo y las huellas que dejan los habitantes. “Tenía todas las aberturas de madera natural y los pisos, en algunos casos, presentaban deterioros por el uso”, explica.
Con conocimiento y delicadeza de alquimista, Carvajal fue hallando los elementos apropiados para cada sector. Los pasillos, por ejemplo, caminados por demás, fueron renovados con pino tea de la época, que fue dispuesto componiendo un diseño de piezas a 45º. También elaboró respuestas para cada desafío: “En la recepción, uniendo el antiguo comedor con un salón contiguo, busqué crear un ámbito de dimensiones inusuales, pero de gran espacialidad, aprovechando la altura de los cielos rasos, que lo dotan de un aire palaciego”.
La larga lista de logros profesionales de Germán Carvajal revela que desde 1976 hasta la fecha trabaja en forma independiente en proyectos y dirección de obra para equipamiento y diseño de interiores en la Argentina, Uruguay, Chile y Perú. Sin embargo, es en su propia casa donde ha dejado impresa su huella más particular.

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